
No había lugar para mis enfermizas depresiones, ni para llantos descuajeringados. Pero cuando me quedo sola, la realidad me abofetea como suele hacerlo, y el eco en mi cabeza canta..
Cuanto más alto está mi ánimo, más dura es la caída hacia el precipicio alejísimo cuando tomo consiencia de la realidad..



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