martes, agosto 4

Somos destinatarios de algo que no podemos controlar, el tiempo, el destino. Las voces que me llevan por dentro son tan grandes, se me llena la cabeza de las noches que quiero vivir, de los vasos que quiero llenar y la oscuridad que quiero saciar, de las historias que quiero contar y la emoción de las cosas que quiero probar contigo. Me sacude, tu sonrisa que no siempre puedes ocultar,que no quiero que ocultes. Quiero llorar y reír a la vez. Quiero que me mires y no puedas dejar de hacerlo,que no quieras dejar de hacerlo nunca. Quiero que busques mi manos y recorras mis dedos con los tuyos una y otra vez. Quiero llorar sobre tu hombro y que me entiendas.

A veces es mejor no despertarse de un sueño, dejar que la mente siga borrando cada herida y vivir en una dimensión en la que nada te puede dañar, creer que puedes volar, que las nubes que se ven en el horizonte mojaran las penas y las haran diluirse.No quiero pensar en lo que quiero y no tengo, en mis deseos rotos, en la ilusión que dura unas días y muere.Voy a cantarle a la vida, puedo hacerlo, voy a olvidar lo que no puedo, a vivir de nuevo.Sin añorar caricias ni desear palabras de amor.Borrar.. reiniciar, olvidar y empezar.



Peor que la convicción del no es la incertidumbre del tal vez, es la desilusión de un casi. Es el casi el que incomoda, entristece, que mata trayendo todo lo que podría haber sido y no fue. Quien casi ganó, todavía juega, quien casi murió está vivo , quien casi amó, no amó. Basta pensar en las oportunidades que se escurrieron, en las chances que se pierden por el miedo. Me pregunto a veces, ¿qué nos lleva a elegir una vida tibia? Si la virtud estuviese en medio término, el mar no tendría olas, los días serían nublados y el arco iris en tonos de gris. La nada no ilumina, no inspira, no aflige ni calma, apenas amplia el vacío que cada uno trae dentro de sí. Ni la fe mueve montañas, ni todas las estrellas están al alcance, pero preferir la derrota previa a la duda de la victoria, es desperdiciar la oportunidad de merecer. Para los errores existe el perdón, para los fracasos, oportunidad; para los amores imposibles, tiempo. De nada sirve cercar un corazón vacío o economizar el alma. Un romance cuyo fin es instantáneo o sin dolor, no es romance. No dejes que la melancolía sofoque, que la rutina acomode, que el miedo te impida intentar. Desconfía del destino y cree en ti. Gasta más horas realizando que soñando, haciendo que planeando, viviendo que esperando, porque aunque quien casi muere está vivo ... Quien casi vive, ya murió.


A veces no sé lo que siento ni lo que quiero, a veces no se a donde ir ni a quien acudir pero siempre, hasta ahora, tuve la suerte de que alguien me guiaba. Hoy, ya ni eso está. No hay peor compañía que la soledad, no hay peor grito que el silencio, no hay peor vació que el de unos oidos, no hay peor dolor que ese de sentir que no te registran, que no te quieren. Aunque yo ya sé que querer no es poder, aunque yo ya se que aunque amé quizás no soy recompensada de la misma manera, pero es inevitable querer, es algo que no se elige ni con la razón ni con nada, nisiquiera se elige con el corazón. Y a veces me gustaría saber que es lo que siento, que es lo que quiero, lo único que sé ahora es que quiero estar sola.